Absceso glúteo con diseminación retroperitoneal, vías de diseminación y Compartimiento iliopsoas.

Los abscesos retroperitoneales, son poco frecuentes, se consideran una entidad potencialmente letal, de crecimiento lento y de difícil diagnóstico. El cuadro clínico es inespecífico, generalmente acompañado de la triada clásica de presentación (fiebre, dolor lumbar y cojera) se observa tan solo en un 30% de los casos.

Anatomía y vías de diseminación

El espacio retroperitoneal representa el área en la parte posterior del abdomen detrás del peritoneo parietal e incluye los órganos del retroperitoneo como: las glándulas suprarrenales, la aorta, el riñón, el esófago, los uréteres, el páncreas, el recto y partes del estómago y el colon, asociado a esto comprende un compartimiento muscular relevante que comunica gran parte de las estructuras retroperitoneales y lumbares a través de las fascias musculares. El compartimento del músculo iliopsoas, está formado por los músculos psoas menor (solo visualizado en menos del 60% de los pacientes) e ilíaco y el músculo psoas mayor, este último en estrecho contacto con el músculo cuadrado lumbar y este a su vez con la musculatura paravertebral. El músculo psoas mayor surge de las apófisis transversas de las 12 vértebras torácicas y lumbares y los arcos tendinosos adyacentes. Se fusiona con el músculo ilíaco al nivel de las vértebras L5 a S2 para formar el músculo psoas ilíaco. Este músculo compuesto pasa por debajo del ligamento inguinal, y sus inserciones del tendón en el trocánter menor del fémur, el músculo ilíaco surge de la cresta iliaca, y se fusiona con el psoas mayor para formar el tendón y el músculo psoas ilíaco.

El compartimiento del músculo iliopsoas dado a sus relaciones anatómicas, especial con el espacio renal posterior, ya que la fascia renal posterior se fusiona con la fascia del músculo iliopsoas y del cuadrado lumbar en múltiples puntos, determinan así una vía potencial de infección a estas estructuras. El músculo psoas pasa por el ligamento arqueado del diafragma, entra en contacto con la fascia renal posterior, y en el polo inferior renal entra en intimo contacto con la grasa perirrenal, en su cara ventral está en contacto con el páncreas, la aorta, la vena cava inferior, y los ganglios linfáticos retroperitoneales, representando un canal de comunicación que abarca el tórax, cadera y muslo.

Clasificación

Las principales afecciones retroperitoneales son las infecciones, los tumores y las hemorragias, las infecciones retroperitoneales se pueden dividir en primario (sin claro foco anatómico de origen) o secundario (con origen anatómico identificable), siendo esta últimas las más frecuentes.

Los abscesos primarios desde focos ocultos hacia el espacio retroperitoneal, la patología como la piomiositis, explican la generación de un compromiso muscular séptico hematógeno desde un foco infeccioso distante. El principal agente patológico implicado es el S. aureus, y Gran negativos mixtos.

Los abscesos secundarios son mucho más frecuentes, se producen por una afección de vecindad de las fascias retroperitoneales o por extensión de la patología desde un órgano adyacente, las principales etiologías de los abscesos son de origen gastrointestinal, musculo esquelético y genitourinario.

Características en imágenes

En las imágenes de TC, un absceso puede manifestarse como imagen heterogénea de baja atenuación, asociado a obliteración de planos fasciales circundantes, presencia de gas y en algunos casos destrucción ósea circunstante. Los abscesos aparecen como áreas de baja intensidad de señal en la RM en ponderación en T1 y como áreas de alta intensidad de señal en la RM en ponderación en T2. En algunos casos es posible que se necesite aspiración y drenaje guiados por TC para ayudar a confirmar el diagnóstico y guiar el manejo de la enfermedad. CT también es útil en el seguimiento de las lesiones tratadas.

Tomografía tórax y abdominal sin contraste, en los planos de adquisición coronal se evidencia a nivel torácico paravertebral derecho (flecha azul), colección de densidad homogénea, desde la séptima hasta la doceava vértebra dorsal, en contacto estrecho con el músculo para espinal derecho. A nivel del tejido subcutáneo de región lumbo-sacra y glútea derecha (flecha roja), podemos apreciar imagen con gran extensión de densidad heterogénea, de bordes irregulares, con presencia de burbujas aéreas en su interior.
Imagen 1) Tomografía abdominal, en plano de adquisición axial a nivel de la tercera vértebra lumbar, podemos observar imagen de bordes irregulares(cabeza de flecha blanca), con densidad heterogénea y presencia de burbujas aéreas en su interior, colindando con músculos psoas y músculo cuadrado lumbar derecho.
Imagen 2) En la segunda imagen a nivel de la quinta vértebra lumbar, podemos observar marcada rarefacción de la grasa retroperitoneal (cabeza de flecha blanca). Con edema en musculatura paravertebral derecha, psoas derecho y ambos oblicuos abdominales.
Imagen 3) Podemos apreciar el compromiso extenso de la lesión, en contacto con el glúteo medio y el glúteo mayor (punta de flecha gris), Edema marcado del músculo iliopsoas(punta de flecha blanca).
Dr Rodrigo Paz Bandera, Egresado Universidad Del Magdalena, Colombia
Dr Rodrigo Paz Bandera, Egresado Universidad Del Magdalena, Colombia
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